1. Premio "ESTABLECIMIENTO TRADICIONAL MADRILEÑO"

Año 1986, calle Claudio Coello número 59, otorgado por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid.

2. Premio "ARTESANO MADRILEÑO TRADICIONAL"

Año 1993, otorgado por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid.

TAPIZADO DE MUEBLES

"Un merecido descanso"

Sillones Luis XV, Luis XVI, chippendales e isabelinos recuperan en sus manos la gracia y el esplendor. La clave de este oficio, además de en la destreza, radica en un gusto exquisito. Hay que tener un sexto sentido para combinar cortinas y sillerías. Y un tacto especial para aprovechar el material al máximo sin evidenciar las costuras.

Un buen tapicero sabe que las moquetas, el terciopelo y las telas en general, dan brillos distintos según la dirección desde donde se las mire. Es igual que el pelaje de un gato: según en que dirección se le pase la mano por el pelo da un brillo distinto. De ahí, que el buen tapicero se asegure de la dirección del pelo antes de hacer los cortes.

Eduardo García viene avalado por años de oficio: años callados y silenciosos, discretos y anónimos, en los que se forja el espíritu. Con una fe ciega en sí mismo, y gran oficio, se pudo atrever a entelar un cine privado. Un singular encargo de un conocido financiero, antaño protagonista del papel couché.

Sus manos plasman los diseños que traen en mente condesas, marquesas, decoradores ... Si le piden un estampado el trazado se debe hacer con arreglo al dibujo. Si el diseño, en cambio, consiste en un dibujo central, un medallón o unas flores, será necesario situarlo centrado sobre el respaldo y el asiento. Los diseños a rayas también requieren un tratamiento especial: tienen que estar centrados en el asiento y el respaldo y emparejados en los brazos.

Testigos de la sustitución del martillo imantado y las tachuelas por la pistola de grapas, reconoce que los adelantos hacen al oficio menos cansado. Recuerda con añoranza cuando su padre pasaba una y otra vez la muñequilla hasta lograr que el barniz quedara en su justo punto. Echa de menos el tapizado en filete, muy apreciado a principios de siglo. Hoy en día apenas se emplea, pero cuando se solicita el tapicero ha de utilizar todos sus conocimientos y habilidades para lograr el trabajo perfecto. Los tafiletes se hacen a partir de pieles de cabra previamente seleccionadas; pieles secas que poseen unas cualidades especiales. Pueden resistir un uso continuo durante cuarenta años.

Eduardo García, buen fisonomista, está en los más pequeños detalles; esos detalles que el ciudadano de a pie pasa por alto y no sabe valorar en su justa medida. Un sofá ha de tener unas buenas cinchas que le den forma y le hagan resistir bien el paso del tiempo. La base de las cinchas se hace con dieciocho tiras de 50 mm de anchura uniformemente espaciadas. El progreso ha sustituido las cinchas por las gomas, más prácticas y rápidas. Seducido por el confort valora sofás, tresillos y sillones que aporten comodidad al cuerpo. De ahí que admire un sólido armazón, con muelles en espiral y de tensión, acolchados sobre los brazos de los sillones y un buen relleno. Lo ideal es que el relleno sea de pluma duvé, pechuga de cisne, como el que tenían los edredones de reyes y aristócratas. Pero en los tiempos que corren, el común de los mortales se aviene con un relleno de gomaespuma picada.

Texto original del Tomo III de la colección "Madrid, hecho a mano" editado por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid en 1999.