Eduardo García inició su andadura profesional
como aprendiz a los trece años (1950) en el taller de ebanistería
y tapicería que tenía su padre en la calle Claudio Coello número
59. Allí tomó contacto con las herramientas del oficio y fue conociendo
las diferentes técnicas relacionadas con el mismo, siendo el campo de
la tapicería el que acaparó su interés.
A su regreso del servicio militar se puso al frente del taller familiar y desde
entonces se centró en los trabajos relacionados con la restauración
de muebles tapizados, especialmente los de estilo clásico, así
como en la fabricación de modelos nuevos y de reproducción.
A principios de la década de los 90, Eduardo García se traslada a la calle
Lagasca número 84, actualmente una de las mejores áreas comerciales de Madrid, donde mejora sus instalaciones
y pone a disposición del público un showroom que cuenta con una amplia variedad de muebles tapizados, telas y complementos. También ofrece un servicio de decoración integral, donde el cliente no se tiene que preocupar por nada, ya que cuenta con un asesoramiento personalizado de profesionales que incluye la medición de espacios, confección de productos e instalación de elementos decorativos.
En el año 2003 Eduardo García se jubila y pasan a dirigir la empresa sus hijos José Manuel y Antonio, expandiéndola con la apertura de otro punto de venta en la zona este de Madrid.
Eduardo García tiene una amplia cartera de clientes fieles compuesta
por particulares y profesionales (decoradores, anticuarios y empresas de distintos sectores),
distribuidos por toda la geografía española. Eduardo García es una marca
que viene avalada por más
de medio siglo de experiencia en el oficio de la fabricación y restauración
del mueble tapizado, capaz de darle la terminación propia que cada modelo
y época reclaman.
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